
Lo primero que intentó escribir Guillermo Conde en su puñetera vida, recién nacido el nuevo milenio, fue una trilogía épica, trágica y muy, muy ambiciosa sobre la colonización de un planeta rojo llamado Marte. Luego vino el proyecto de una novela igual de épica sobre el fin del mundo. En la actualidad, cuando Guillermo revisa, curioso, los manuscritos de esos faraónicos proyectos, le da por pensar que, quizás, madurar sea saber por dónde empezar las cosas.